El meditar sobre el Árbol de la Vida, el recorrer una y otra vez sus veintidós senderos y sus diez sephirot, fue cuando llegue a comprender con cada una de las células de mi cuerpo, que existe un conocimiento profundo, una irradiación de energía sutil y superior que emana de cada objeto simbólico que sometemos a meditación profunda y continua durante mucho tiempo. Energía que constituye fuente del saber universal, que está ahí a disposición de quien esté interesado en recorrer el largo camino que conduce luego de años de práctica, a descifrar ese jeroglífico, que se abre como un gran portal para mostrarte la esencia de las cosas, el ser que se oculta en cada uno de los elementos de este mundo.
20080427
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1 comentario:
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